Casi siempre hablamos de materiales recomendables: madera natural, arcilla, cal…
Pero hoy vamos a hacer algo diferente: Vamos a hablar de lo que no deberías instalar.
En concreto, de los suelos.
Porque son uno de los elementos con más superficie en una vivienda y están en contacto directo con tu cuerpo cada día.
En bioarquitectura, esto importa más de lo que parece.
Por qué el suelo es clave
El suelo, más allá de una decisión estética, es un acabado que influye en la calidad del aire interior, la carga tóxica del espacio, percepción sensorial y confort térmico.
Sin embargo, la mayoría de las veces se elige por precio o apariencia. No por salud.
- – Suelos laminados. Se han popularizado por su coste, rapidez de instalación y acabado estético. Sin embargo, muchos incorporan colas y resinas con formaldehído y otros compuestos orgánicos volátiles (COV), que pueden afectar a la calidad del aire interior.
- – Suelos vinílicos (PVC). Aunque algunas versiones actuales se comercializan como “sin ftalatos”, siguen siendo materiales plásticos derivados del petróleo, con aditivos químicos y procesos de fabricación complejos.
- – Porcelánicos de imitación. Aquí el problema no es tanto químico como perceptivo. Los materiales que imitan madera, piedra u otros elementos naturales pueden generar una disonancia sensorial: el usuario percibe visualmente una cosa, pero la experiencia táctil y térmica es distinta. Esta incoherencia, aunque sutil, afecta a la calidad espacial y al confort percibido.
- – Acabados pulidos o brillantes. Además de implicar, en muchos casos, tratamientos adicionales, las superficies excesivamente reflectantes generan espacios visualmente más duros y menos confortables. La reflexión de la luz y la falta de absorción suelen alejarse de ambientes equilibrados a nivel perceptivo.
- – Barnices sintéticos en suelos de madera. En muchos proyectos, la madera se protege con barnices de poliuretano que crean una película continua altamente resistente, pero también reducen la transpirabilidad del material, bloquean su capacidad higroscópica y emiten compuestos durante su aplicación y curado.
En habitabio te podemos asesorar si vas a hacer una obra o reforma para que sea lo más sana posible, puedes encontrar más información en este enlace.
Elegir suelos con criterio
El problema es que la mayoría de las veces se prioriza precio, facilidad de instalación, estética…
Pero cuando eliges bien, el espacio cambia. Se siente más estable. Más cálido. Más vivo.
Pero sabemos que cuando comienzas una obra hay mil decisiones que tomar y queremos ayudarte a elegir bien desde el principio.
Por eso creamos la Guía de las 7 Decisiones de Obra para una Casa Sana y Natural.
Transformar tu casa es, muchas veces, el primer paso para transformar tu vida.
Un abrazo,
Carmen Vázquez
Bioarquitecta y fundadora de Habitabio

