Después de la casa, la escuela es el segundo lugar donde más horas pasan los niños y niñas, en edades en las que todo está en desarrollo, como sus habilidades sociales, su manera de ver y entender el mundo, sus hábitos de aprendizaje, creatividad o concentración.
Y en todos estos procesos de aprendizaje, el espacio es más que un contenedor, sino que interviene de forma activa.
Por ejemplo, el clima dentro del aula, los materiales del mobiliario, la iluminación y ventilación, el diseño de los patios… todo ello influye en la experiencia que vive la infancia dentro de la escuela, en cómo se concentra, expresa su creatividad o se relaciona con otros compañeros.
Diferentes voces de la educación lo vienen diciendo desde hace décadas, desde María Montessori al subrayar la importancia de preparar el espacio escolar para aprender hasta Loris Malaguzzi con su reconocida frase “El ambiente es el tercer maestro” (después de la familia y los docentes), ¡y muchos más!
La pregunta es, muchas veces, qué se puede hacer para que el espacio de la escuela sea más sano, saludable y favorezca el desarrollo de la infancia, cuando se debe tomar como punto de partida el edificio actual y el presupuesto es limitado.
Así que esta es la cuestión que abordaremos en este artículo.
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Qué significa la escuela sana
Cuando hablamos de arquitectura sana, nos referimos a espacios diseñados pensado para cuidar la salud y el bienestar de las personas: desde los materiales de construcción hasta los acabados, desde la ventilación hasta la iluminación, desde la distribución hasta el mobiliario.
De la misma manera en que una casa influye en cómo vivimos, una escuela influye profundamente en cómo aprendemos, nos concentramos, nos relacionamos y nos sentimos.
La luz natural, los materiales que tocamos y respiramos, la calidad del aire interior y el confort son parte activa del aprendizaje, y cuando se diseñan intencionalmente, favorecen la concentración, la creatividad, la interacción y el bienestar integral de la infancia y de toda la comunidad educativa.
Así, una escuela sana es un espacio que tiene en cuenta el bienestar físico, emocional y cognitivo de quienes lo habitan cada día.
Cómo hacer más sana la escuela en el edificio actual
La necesidad de que la infancia aprenda y se desarrolle en una escuela sana es urgente y debe ser atendida, no es algo que podamos seguir postergando y menos aún frente al cambio climático.
Nuestros niños y niñas pasan horas dentro de edificios de hormigón, plástico y otros materiales tóxicos, sin confort térmico, donde en invierno hace muchísimo frío y en verano se sufre el calor.
Construir nuevas escuelas con criterios de bioconstrucción siempre será lo ideal, y existen casos inspiradores como el de Diébédo Francis Kéré, que tras haberse formado en bioarquitectura en Europa, volvió a su pueblo natal en en Burkina Faso para construir una nueva escuela con principios de bioconstrucción.
También en España tenemos casos de renovaciones saludables hechas en escuelas, por ejemplo:
A través del proyecto LIFE myBUILDINGisGREEN, se reformó la escuela para mejorar las condiciones climáticas del edificio mediante:
- – Cubiertas y fachadas vegetales: Instalación de techos verdes y jardines verticales que reducen drásticamente la temperatura interior en los meses calurosos.
- – Ventilación natural adaptada: Optimización del flujo de aire y sistemas de sombreado natural utilizando vegetación autóctona.
- – Zonas exteriores permeables: Sustitución de suelos duros por pavimentos drenantes y arbolado para eliminar el efecto «isla de calor» en los patios.
Con el asesoramiento de expertos del Instituto Español de Baubiologie (IEB), este centro renovó sus espacios interiores, incluyendo:
- – Materiales transpirables: Sustitución de revestimientos sintéticos por morteros de cal, arcilla cruda y pinturas minerales libres de compuestos orgánicos volátiles (COVs).
- – Mobiliario y estructuras de madera local certificada, tratada de forma natural, liberando las aulas de COVs
En definitiva, hay mucho que podemos hacer cuando debemos tomar como punto de partida el edificio existente y mejorarlo para que sea una escuela más sana.
Algunos principios básicos incluyen:
1 - La ventilación, idealmente cruzada, en los horarios en que haga menos calor
En espacios con una ventilación deficiente y con una alta concentración de CO2 nuestro organismo se ve afectado y disminuye notablemente nuestra capacidad de atención y concentración. Y esto también le ocurre a los niños y niñas.
Por eso es que la ventilación -abrir las ventanas para que el aire se renueve- forma parte de la limpieza del espacio, porque lo que estamos limpiando es el aire que respiramos. Cuando esto no es posible, existen sistemas de ventilación mecánica que permiten la renovación del aire.
Esto es muy importante para cuidar la calidad del aire que respiramos dentro, favorecer la concentración, evitar malestar y cansancio y prevenir problemas como la humedad causada por una mala ventilación.
2 - Priorizar la entrada de luz natural (regulando el calor)
Maximizar la entrada de luz solar directa ayuda a regular los ritmos circadianos de los niños y niñas.
Cuando hace mucho calor, podemos buscar opciones como las persianas alicantinas de materiales naturales, que ayudan a mantener un interior fresco sin bloquear al completo la entrada de luz natural.
Asimismo, se puede hacer un estudio de la entrada de luz solar durante los diferentes momentos del día y del año, para tenerlo en cuenta en la planificación lectiva.
3 - Reducir el ruido y mejorar el confort acústico
Los materiales naturales -en el mobiliario, alfombras, textiles- ayudan a reducir el ruido y evitar el eco, que facilita la dispersión, el cansancio y dificulta la concentración.
Existen también paneles acústicos, aunque para escogerlos es importante tener asesoramiento para tomar una buena decisión, escogiendo una alternativa sin tóxicos, efectiva y dentro del presupuesto.
4 - Elegir pinturas naturales (y evitar revestimientos tóxicos)
Si vamos a pintar la escuela, tenemos la oportunidad de hacer los interiores mucho más sanos al escoger una pintura natural, como una pintura a la cal o de arcilla.
Además de aportar calidez y confort al interior, las pinturas naturales están formuladas exclusivamente con materias primas de origen vegetal y mineral, por lo que no liberan Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) ni contienen metales pesados o sustancias tóxicas.
En consecuencia, mejoran la calidad del aire interior y la transpirabilidad de las paredes, y crean un ambiente interior con mayor bienestar.
5 - Integrar la naturaleza en el interior
Desde la elección del mobiliario hasta la introducción de plantas dentro del aula: podemos tomar decisiones que integren la naturaleza en los espacios con sus múltiples beneficios.
Luego, por supuesto, están los patios, que abordaremos en el siguiente bloque de este artículo.
6 - Reducir la contaminación electromagnética
Diferentes estudios nos explican los efectos negativos que tiene la contaminación electromagnética en la salud (en esta página puedes consultar una serie de informes sobre el tema)
¿Qué podemos hacer en la escuela para evitar el electromagnetismo? La solución más sencilla es priorizar la conexión por cable al wifi y limitar el uso de pantallas inalámbricas (tablets, móviles, etc)
La naturaleza del patio crea una escuela más sana
En la escuela sana, el interior está en relación con el exterior. El patio tiene zonas verdes y los interiores se abren al exterior, integrando el paisaje para estimular el aprendizaje activo, reducir el estrés y fomentar el bienestar.
En este sentido, hay iniciativas como Patios x Clima, un programa de El Globus Verd (entidad experta en renaturalización urbana y adaptación climática en Barcelona) que nace en 2017 para tomar acción en la renaturalización de espacios y entornos educativos.
El programa integra acompañamiento legal y administrativo, y a nivel de acción comunitaria, pedagógica y de diseño, para cuidar el entorno y crear ambientes saludables y sostenibles en los patios de las escuelas.
Algunos ejemplos de renaturalización de patios que podemos ver en España incluyen:
- – Escuela La Salle de Manresa, Cataluña: de patio de recreo a espacio de aprendizaje renaturalizado, con más zonas verdes, zonas de juego mejoradas y espacios protegidos del sol y del viento.
- – Escuela infantil Sabina, Madrid: exteriores renovados con vegetación, más sombra y lugares donde los niños puedan entrar en contacto con la naturaleza, con texturas diversas y experiencias fundamentales en esta etapa de desarrollo (0-3 años)
- – Colegio Parque Europa, Utebo: un patio más verde y amable, con un proceso de transformación realizado en colaboración con las familias a través de jornadas de plantación comunitaria.
Como estas iniciativas existen muchas otras que están sucediendo en estos años, y nos muestran que sí es posible mejorar la escuela para una educación más sana en contacto con la naturaleza.
¿Quieres profundizar en cómo hacer la escuela más sana?
Tanto si trabajas en una escuela, en la administración, si formas parte de un AFA o AMPA o si quieres informarte mejor sobre el tema para contribuir desde tu lugar, en nuestro programa Casa Sana podrás aprender los criterios fundamentales para transformar los espacios que habitamos —casas, escuelas, lugares de trabajo— para cuidar la salud de las personas y del planeta.
En octubre abrimos inscripciones a la próxima edición 💚
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