3 síntomas de que una casa no es sana (y que quieres evitar en tu obra o reforma)

Construir o reformar tu casa es un momento especial de la vida, es un punto de inflexión que debería llevarte a vivir mejor, con más salud y bienestar en casa.

Por eso, me duele ver personas que han invertido tiempo, dinero y esfuerzo en una obra o reforma, y luego al mudarse a su casa se han encontrado con problemas.

Muchas veces nos dicen: “Qué pena no haberos conocido antes”, porque ya finalizaron su obra y ahora que tienen más conocimiento, querrían hacerlo diferente.

Es muy fácil caer en que no tienes tiempo, pero créeme que vale la pena informarte y aprender sobre casa sana ANTES de iniciar tu obra o reforma.

Los síntomas de que una casa no es sana son muchos, no es teoría, sino que es algo que a veces se ve y muchas otras veces, se siente. 

En este artículo hemos decidido traer algunos síntomas muy frecuentes de que una casa no es sana, no para preocuparte, sino para invitarte a tomar acción y evitarlos en tu obra o reforma. 

Porque todos se pueden cambiar cuando aprendes en qué pilares se basa una casa sana.

MASTERCLASS EN VIVO:

Los 10 Pilares de la Casa Sana

Con Carmen Vázquez, Bioarquitecta y fundadora de HabitaBio

Descubre cómo puedes cuidar el planeta, tu salud y la de tu familia a través de la casa sana. 

Si vas a construir, reformar, si eres arquitecta o interiorista, esta clase es la base para tomar buenas decisiones que tendrán impacto durante décadas.

Online y gratuita, el 20 de octubre a las 18:00 h Madrid.

Índice de contenidos

Síntoma #1: El Moho

Posiblemente el síntoma más visible, concreto y claro de que una casa no es sana. 

El moho no aparece por casualidad. Siempre necesita humedad para desarrollarse. Y en una vivienda esa humedad puede tener diferentes orígenes. 

Por ejemplo:

– Humedad por capilaridad. Se produce cuando el agua del terreno asciende por los muros desde los cimientos.

– Humedad por condensación. Aparece cuando el vapor de agua del interior entra en contacto con superficies frías. Es uno de los problemas más habituales en viviendas actuales.

– Humedad por filtración. Se produce cuando el agua entra desde el exterior a través de cubiertas, fachadas o grietas.

Cada una de estas humedades tiene un origen diferente. Y por eso, antes de limpiar el moho, lo primero siempre es entender qué está pasando en la vivienda. Porque si no se elimina la causa, el moho volverá a aparecer. 

Y si vas a construir o reformar, este es el momento de aprender sobre CASA SANA y así conocer cómo evitarlo.

Síntoma #2: Descansas mal por la noche

Si ya cuidas tu alimentación, haces actividad física, evitar mirar pantallas antes de dormir pero, aún así, no logras descansar bien por la noche, posiblemente hay algo que te esté faltando considerar: tu dormitorio.

Por ejemplo, si cargamos nuestra habitación con radiaciones invisibles, aire tóxico, materiales sintéticos y luz inadecuada, lo más normal es que no logremos descansar bien ni tener el sueño profundo y reparador que necesitamos. Y esto afecta directamente nuestra salud.

Existen diferentes estudios que lo avalan. Por ejemplo, una investigación realizada por investigadores de la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania y la Universidad de Louisville, demuestra cómo la calidad del sueño puede verse perjudicada por factores del entorno: 

  • – la contaminación del aire, 
  • – una habitación con alta temperatura, 
  • – Niveles elevados de dióxido de carbono 
  • – y ruido ambiental. 

 

Muchas veces, sin que nos demos cuenta, los factores del entorno -como temperaturas elevadas, niveles altos de humedad y mala ventilación- generan un sueño de peor calidad y mayor somnolencia diurna.

Por eso, si aunque cuides tu salud durante el día no logras descansar por la noche, aquí hay un síntoma de que el espacio donde descansas no es sano y una invitación a aprender cómo solucionarlo desde la mirada de la CASA SANA.

Síntoma #3: Pasas mucho frío en invierno y mucho calor en verano

Es decir, si en tu casa hay una falta de confort térmico, algo que muchas veces se intenta solucionar con el peor error posible: no abrir las ventanas y hacer un uso abusivo de un sistema de aire frío / caliente. 

Y es un error porque, aunque las sensaciones de temperatura mejoran, no así la calidad del aire. Dolores de cabeza, sequedad en la piel, resfríos… ¿te suenan? 

Por buscar una temperatura más confortable, acabamos sumando nuevos problemas al espacio que habitamos.

Muchas veces, el error está en creer que la sensación de calor dentro de casa depende únicamente de la temperatura del aire, cuando no es así. 

También influyen otros factores como: 

  • – la temperatura de las paredes y superficies, 
  • – el nivel de humedad 
  • – y el movimiento del aire. 

Por ejemplo, una estancia con aire en movimiento y una ligera brisa puede resultar mucho más agradable que otra con la misma temperatura pero sin ventilación.

Por una parte, ventilar es básico y fundamental para hacer tu casa más sana 

(¿Sabías que el aire interior puede estar de 2 hasta 10 veces más contaminado que el aire de la calle?)

Pero hay muchas decisiones más que sirven para tener mayor confort térmico durante todo el año – y de esto, también, vamos a hablar en la Masterclass Los 10 Pilares de la Casa Sana.

No subestimes lo que tus sensaciones te dicen

Hay personas que sienten más los lugares, que perciben los olores, la iluminación, etc y que se dan cuenta de cómo está ese espacio… 

También, hay veces en las que no estamos a gusto en un espacio pero no logramos darnos cuenta de qué es lo que nos hace sentir mal. 

En cualquier caso, tus sensaciones también son una señal de que hay algo que necesita mejorar. 

A veces son cuestiones que no logramos describir, porque no se ven pero se sienten, por ejemplo, la calidad del aire interior o la contaminación electromagnética

También es posible que sea una iluminación no adecuada (ya sea por la temperatura de la luz u otras cuestiones técnicas que, una vez que las comprendes, no vas a volver a elegir ni una lámpara como antes).

Otras veces es un tema de distribución, de formas, de proporciones o de colores que no nos permiten relajarnos. 

También hay un tema fundamental que todo material sintético descuida por completo: el confort acústico. Por ejemplo, lo puedes sentir en el ruido excesivo cuando mueves una silla o las voces que retumban con eco cuando haces una reunión.

En definitiva, que no sepas explicar ahora qué es lo que te incomoda no significa que no esté ahí, todo lo contrario. 

Y cuando decides reformar o construir, es el momento perfecto para comprenderlo, porque evitarás tomar decisiones que, justamente, lo que harán es generar en tu casa esas sensaciones de malestar. Por muy atractivas que parezcan a la vista.

Hay elecciones que por muy bonitas que se vean en Instagram, en la IA o en Pinterest, no son sanas y en consecuencia no te van a traer el bienestar que quieres sentir en casa.

Y para eso decidimos construir o reformar: para que nuestra casa sea el lugar donde sentirnos bien, descansar, cuidar la salud y compartir tiempo de calidad con quienes más queremos.

Masterclass "Los 10 pilares de la casa sana"

Si vas a construir o reformar, o si eres arquitect@, interiorista y quieres crear espacios que cuiden la salud de las personas y del planeta, te espero en la Masterclass Los 10 Pilares de la Casa Sana donde te mostraré el camino para conseguirlo. 

 

Online y gratuita, el 20 de octubre a las 18:00 h Madrid.

Nuestra Newsletter

Apúntate y cada semana recibirás un correo con reflexiones, aprendizajes y vivencias de mi camino como bioarquitecta y emprendedora consciente. Te acompaño a crear una vida más coherente, una casa más saludable y un proyecto con propósito.

Ya somos una comunidad de miles de personas comprometidas con habitar mejor este mundo, en armonía con la Tierra y con nosotras mismas. ¿Te unes?